Hola, me llamo Juan Francisco.

Unas cuantas veces me avisaron de aquel camino, de los accidentes misteriosos que se hablaban, que ocurría en aquel, oscuro, y misterioso lugar.

Eran las 3 de la madrugada. No me quedaba otra que elegir, ese camino o el camino del castillo embrujado.

Finalmente elegí, me adentre, al igual que poco a poco se adentraba la oscuridad sobre mi, estaba introduciéndome, cuando escuche una voz, que venia de atrás.

Gire completamente mi cuerpo, veía una figura a lo lejos, aquella figura se veía con la poca luz que había al principio del camino.

A medida que esa figura se acercaba hacia mi, se desvanecía su figura introduciéndose, en la inmensa oscuridad del camino.

Cuando escuche su voz y vi su rostro, cerca de mi, pude reconocerla, era Estela, mi vecina de la casa de al lado, dude que hacia allí, y ella me pregunto que hacia allí.
yo le conteste que mi transporte se estropeo, no dejándome otra alternativa, a ella curiosamente, la acababa de ocurrir lo mismo.

Entonces, los dos decidimos, hacer el camino juntos, nos quedaban 7 kilómetros por aquel lugar, en el cual predominaba la oscuridad y la incertidumbre.

A medida que caminaba junto a ella, algo no me cuadraba del todo, no entendía dicha situación, pero a la vez era todo tan real.
----------------------------------------------------------------------------- De pronto. Desperté.

Era todo un sueño. Me encontraba en mi cama, tumbado, eran las 7 de la mañana, se podía ver como en el cielo, venían los primeros rayos de sol, a lo lejos.

Mi jornada de recogida de naranjas, empezaba en una hora.

Ya llegando a la recogida de mi jornada laboral, iba pensativo, pensando en aquel sueño, tan extraño.

Trabaje duro aquel día, en mi querida tierra dell Mediterráneo, llamada Valencia.

Terminada la jornada laboral, tenía un día de descanso, por lo cual seguir en la casa, cerca de mi trabajo, no me parecía lo correcto. Decidí, ir con mi familia a mi pueblo.

Se acercaba la noche. De repente mi medio de transporte se rompió. Por lo cual tuve que andar por la orilla del rió, a la vez que pensaba, si el sueño que había tenido era premonitorio...

Eran más de 30 kilómetros desde mi casa, de jornada laboral, hasta mi pueblo. Realice como 18 kilómetros, hasta que me quede sin medio de transporte. Por lo cual el resto lo tuve que hacer caminando.

De pronto me vi otra vez a las 3 de la madrugada, teniendo que elegir un camino, los dos me daban miedo, la diferencia es que esta vez, me estaba enfrentando a la realidad, y no era un sueño.......

continuara..........